
Sobre la artista
Carmen Rodríguez-Legorburu
La pintura como forma de habitar los objetos cotidianos.

"Cada pieza que pinto es una conversación entre la sensibilidad y la materia."
— Carmen Rodríguez-Legorburu
Sobre la artista
CASMIRA nace de la mirada y la sensibilidad de Carmen
CASMIRA nace de la mirada y la sensibilidad de Carmen Rodríguez – Legorburu, un proyecto donde la pintura se convierte en una forma de habitar los objetos cotidianos.
Desde siempre, Carmen ha sentido una conexión especial con el color, la naturaleza y los pequeños detalles. A través de su trabajo, traslada esa sensibilidad a piezas de vidrio, transformándolas en composiciones únicas inspiradas en formas orgánicas, flores y elementos botánicos.
Cada pieza es pintada a mano, de manera individual, sin procesos industriales ni repeticiones exactas. El gesto, la pincelada y la imperfección controlada forman parte esencial de su identidad, dando lugar a objetos con carácter propio.
CASMIRA no busca solo decorar, sino acompañar momentos. Una mesa compartida, una comida especial, un espacio cuidado. Son piezas pensadas para durar, para usarse y para formar parte de la vida cotidiana desde la belleza y la calma.
Lo que define cada pieza
La esencia de CASMIRA
Naturaleza e inspiración
Formas orgánicas, flores y elementos botánicos son el hilo conductor de cada pieza.
Pintura a mano
Sin procesos industriales ni repeticiones exactas. El gesto y la pincelada son parte esencial de cada obra.
Imperfección controlada
La imperfección no es un error, es la firma de lo hecho a mano. Cada pieza tiene carácter propio.
Objetos para vivir
Piezas pensadas para durar, para usarse y para formar parte de la vida cotidiana desde la belleza y la calma.
El proceso artesanal
Cómo nace cada pieza
El proceso comienza con la selección cuidadosa de cada pieza de cristal. Carmen trabaja exclusivamente con materiales de primera calidad que garantizan durabilidad y seguridad alimentaria.
Las pinturas utilizadas son especiales para vidrio, resistentes al lavavajillas en ciclo suave. Cada motivo se dibuja a mano alzada, sin plantillas, lo que garantiza que cada pieza sea verdaderamente única.
El proceso de curado en horno fija los colores definitivamente, asegurando que la pintura sea duradera y resistente. El resultado es una pieza de arte que también es completamente funcional.
